Puerto Ibañez: Encuentro La Voz de la Tierra

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Este jueves 22 de Agosto, en plena época de siembras, transplantes, podas y quehaceres en las quintas y huertos locales, y día en que recordamos el macabro asesinato de la lamngen Macarena Valdés, se realizó el Encuentro “La Voz de la Tierra”, en la localidad de Puerto Ibáñez, instancia comunitaria a la cual fue invitada a participar la Red Regional No + Mineras en la Patagonia para aportar con información sobre la situación minera en la región de Aysén y ofrecer estampados alusivos a la defensa de la tierra.

El encuentro fue organizado por CODESA y la Pastoral Social de Aysén, y contó con el apoyo de la Red de Semillas Libres de la Patagonia. De esta manera, nos reunimos participantes de distintas localidades de nuestra región, como Lago Atravesado, Villa Ortega, Mañihuales, Valle Simpson, Coyhaique y por supuesto Puerto Ibáñez. La actividad finalizó con la potente presentación de la cantautora maulina Evelyn Cornejo, quien llegó a la región junto a sus músicos, Cecilia y Alfonso, para presentarse en el festival “The Dark Side of the Sur” el sábado 24 del presente mes.

Semillas y comunidades libres

Una de los momentos más importantes de La Voz de la Tierra fue el intercambio de semillas entre los asistentes. Semillas de flores, papas, variedades de porotos, arvejas, maices, quinoas… Destacaron la gran variedad de semillas que preservan las guardianas de Puerto Ibañez, una zona de nuestra región reconocida por su buen clima y condiciones óptimas para la producción de alimentos. Además, la Red de Semillas Libres de la Patagonia compartió numerosas semillas de distintos puntos del territorio chileno, fomentando la circulación de las semillas al entregarlas al campesinado local.

Con las semillas libres u orgánicas, el hecho de que se pueden ir adaptando a nuevas condiciones (aclimatamiento), su viabilidad permanente a diferencia de las híbridas que se van degradando con cada temporada (son fértiles en la primera generación y luego se vuelven estériles), y su autosuficiencia, pues tienen la mejor tecnología incorporada (la naturaleza) y no requieren de un paquete tecnológico comercial para entregar el rendimiento esperado (al contrario de las semillas modificadas que son altamente dependientes).

Señalar también, que desde aproximadamente tres años, la Red de Semillas Libres de la Patagonia se ha organizado para rescatar el patrimonio agrícola regional heredado de lxs abuelxs, vinculándose con lxs guardadores de semillas de la región. Estas personas son principalmente adultas y adultos mayores, por lo que la labor de esta Red de Semillas es clave para rescatar y salvaguardar este patrimonio, y fomentar su traspaso intergeneracional.

Por otro lado, el proyecto de Adaptación Comunitaria al Cambio Climático llevado a cabo por CODESA y la Pastoral Social ha potenciado en Puerto Ibañez el mantenimiento de la semilla campesina por parte de productores locales, promoviendo las prácticas de autosuficiencia y la autonomía de las comunidades para que éstas puedan enfrentar de mejor manera las crisis ambientales que se avecinan. De esta manera, vemos como las estrategias de adaptación al cambio climático se pueden traducir en prácticas de resistencia colectiva por medio de la revitalización de prácticas y saberes hasta hace poco desvalorizados.

La importancia de esta instancia la describen muy bien dos vecinas de Puerto Ibañez y de Lago Atravesado, respectivamente:

 

En definitiva, con este encuentro queda en evidencia que reproducir variedades tradicionales, criollas u orgánicas, quien siembra y consume estos productos realiza un acto de resistencia frente a un sistema dominante donde lo más relevante es la rentabilidad económica, el rendimiento del cultivo y su inserción en circuitos comerciales, revitalizando otras formas de vincularse a las semillas, a la tierra, a la comunidad y el territorio.

Qué más se tejió…

El Encuentro también propició la reflexión colectiva sobre la situación local y global en relación a las semillas y el cambio climático, así como respecto al cuidado de las mismas para su reproducción y, por cierto, generó un espacio para facilitar el intercambio de las semillas entre lxs asistentes. Sin embargo, fue ante todo una instancia de reflexión política sobre la recuperación del territorio a través de prácticas alimentarias y productivas soberanas, visibilizando otras formas de habitar y vincularse con el territorio desde la organización, la autonomía y el respeto por la tierra. Como comenta Verónica Venegas (CODESA), una de las organizadoras de este evento:

Uno de los puntos abordados durante la jornada fue la inminente aprobación del nefasto TPP-11, en particular respecto a las implicancias negativas que tendría para los pequeños campesinos en Chile, pues obliga a los Estados miembros a firmar el Convenio UPOV-91 y en el caso chileno a modificar la Ley de Semillas, afectando directamente la reproducción de las mismas. El mayor riesgo, es que una vez entre en vigencia esta normativa, la práctica de guardar, intercambiar y reproducir semillas podría ser penalizada, lo cual mermaría nuestra soberanía alimentaria, nuestras libertades para producir nuestro propio alimento y tomar decisiones respecto a cómo producirlo. Por otro lado, con el TPP-11 se privelegiaría la masificación de las semillas modificadas, altamente dependientes de agrotóxicos y sumamente sensibles a las variabilidades climáticas, lo cual afectaría la seguridad alimentaria en nuestros territorios, además de volver prácticamente imposible cultivar (incluso para autoconsumo) sin vincularse a los agronegocios, debiendo acatar lo que definan las grandes corporaciones que privatizan la vida. Además, en el Taller de Semillas realizado en Ibañez se explicó como estas semillas modificadas contaminan a las semillas orgánicas por polinización cruzada y finalmente, eliminan sus características propias. Las imposición de las semillas de laboratorio termina por tanto en la imposición de la invariabilidad genética, del monocultivo, de la homogenización y de esta manera, conlleva la perdida de la diversidad y de la autonomía de los campesinos. Según palabras del expositor de la Red de Semillas Libres de la Patagonia, estaríamos ante una verdadera “Dictadura Transgénica”, frase que evidencia como este modelo de la megaindustria se impone a todos los otros sistemas de cultivo, con el apoyo del Estado neoliberal y su aparataje legal. Todo esto se vuelve más preocupante en el contexto global de emergencia climática que vivimos, donde la adaptabilidad de las semillas ante condiciones cambiantes e inesperadas de las condiciones ambientales es crucial para continuar existiendo. Así de grave la situación.

A continuación, el testimonio de una de las gestoras de la Red de Semillas Libres:

Dentro del análisis realizado sobre la situación climática, otro punto abordado en La Voz de la Tierra fue la escasez hídrica que afecta a varias comunas de Chile, en especial en la zona norte y centro, situación que no puede comprenderse sin atender a las variables políticas y económicas que han presionado a las cuencas en todo el país, que van desde la privatización de las aguas en Dictadura (y el mercado de las aguas que derivó de ello), hasta las prácticas extractivistas que ha saqueado los territorios, como el modelo agroganadero orientado a las exportaciones, las plantaciones forestales y la industria minera. En definitiva, son las acciones humanas definidas por los grupos más poderosos, las que explican la deficiencia de las aguas tanto en cantidad como en calidad. En este sentido, en la jornada se hizo hincapié en el cuidado del agua como elemento fundamental para la vida, y como un recurso estratégico para las comunidades y los territorios, considerando que la crisis hídrica también afectará nuestra Patagonia en algún momento. Más aún, muchos asistentes reconocieron problemas con el agua en sus territorios, incluso sequía estacional en verano, lo que parecía impensable en el territorio aysenino pero está ocurriendo silenciosamente. No está demás recordar la contaminación de importantes cuencas regionales por la minería, como ocurre en Mañihuales hoy en día y lo que dejaron las explotaciones de antaño en el Lago Chelenko, aún perceptibles hoy en día, como señala un vecino de Mañihuales:

Y por supuesto, recordar la incompatibilidad de la minería con otras vocaciones productivas, como la agricultura, pues monopoliza el agua y la contamina, lo que nos lleva irremediablemente a lo que fue la lucha contra el proyecto Terrazas de Laguna Gold en Puerto Ibañez:

Por ello se hace importante recordar que hay causas estructurales, desigualdades históricas, políticas públicas y un modelo de acumulación capitalista que explican la situación que nos toca vivir hoy en día, en la cual la emergencia climática es sólo la punta del iceberg donde subyacen las numerosas conflictividades socioambientales y territoriales en el planeta que denuncian las numerosas consecuencias que se producen por la codicia de unos pocos. Cabe la pregunta entonces sobre cómo abordaremos esta necesidad de “adaptarnos” al cambio climático, si desde la pasividad y la “resiliencia”, o desde la acción, la resistencia y la lucha social.

Invernadero sector chacras de Pto. Ibañez (Juana Vega)

Comentarios

“Para las comunidades y pueblos indígenas y campesinos, tener “recursos naturales” en su territorio, más que una bendición se convierte muchas veces en una maldición, porque despierta la ambición de las empresas que empiezan a buscar cómo adueñarse de ellos por todos los medios. Además, los pueblos y comunidades se enfrentan con que el Estado en vez de protegerlas se vuelve cómplice del despojo, y tienen que iniciar una larga lucha para defender sus derechos y su territorio.”


Red regional por una Patagonia sin mineras | Aysén | 2019